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Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINEl ponche es, básicamente, un alcohol macerado o infusionado con diferentes ingredientes. Y en su naturaleza lleva la marca de la época de las grandes travesías mercantiles, ya que en sus inicios solía combinar unos cinco ingredientes llegados de los viajes marcopolianos (alcohol, agua, cítricos, endulzante y especias). A finales del siglo XVII se incorporó también el té.
En cuanto al alcohol utilizado, puede ser de todo tipo, desde brandies y whiskies a vinos o champagne. A partir de aquí, como se suele decir, las posibilidades son infinitas, aunque hay algunas "reglas" (o más bien consejos) que ayudan al éxito: el té negro casa bien con destilados envejecidos como el ron, el coñac o el whisky, mientras que los tés verdes y herbales combinan mejor con otros como el vodka o la ginebra.
Ponches hay muchos, muchísimos, y algunos son muy característicos de una zona del mundo o de una época concreta del año. En Estados Unidos existen infinidad de variaciones, aunque uno de los más populares es el ponche de huevo o eggnog, a base de huevo, azúcar y leche y que se toma principalmente en Navidad.
A mediados del siglo XIX el ponche empezó a perder popularidad por varias razones, como por ejemplo que aparecieron bebidas destiladas mucho más sofisticadas y que, por tanto, no tenían por qué ser disimuladas con cítricos y especias, o que con el advenimiento de la industrialización llegó también la urgencia incluso en el beber, y un trago preparado al momento era mucho más útil que todo el ritual que conlleva preparar un ponche.
Pero como todo "vuelve a volver", el ponche navideño está viviendo un resurgimiento en todo el mundo, principalmente en Estados Unidos, os traemos dos recetas universales, el ponche clásico (que se toma frío) y el mulled wine, que data de la época romana y que hoy en día es un clásico de las fiestas navideñas en Centroeuropa.
Ingredientes:
150 g de azúcar blanco
1 botella (750 ml) de ron envejecido
1 l de té negro frío
6 limones
Varias rodajas de limón y nuez moscada rallada al instante para adornar
Elaboración:
PARA 12 VASOS
TIEMPO DE PREPARACIÓN: 35 minutos
Preparación del Oleo Saccharum, la base de muchos ponches. Que no te asuste su nombre, se trata de una especie de sirope en el que el azúcar en vez de disolverse en agua o zumo, se disuelve directamente en los aceites esenciales de un cítrico.
Para ello pela tres limones evitando la parte blanca de la piel, que amarga, y pon las pelas en un bol junto con el azúcar. Machaca suavemente para ir soltando sus aceites. Déjalo reposar entre media hora y una hora entera en un sitio oscuro y seco, como por ejemplo, en el interior del horno apagado. Cuando haya pasado ese tiempo verás que los aceites de la piel del limón han absorbido el azúcar y tiene la consistencia de arena mojada.
Preparación del resto de ingredientes: exprime el zumo de todos los limones; deben producir aproximadamente 180 ml de zumo. Prepara un litro de té usando bastantes bolsitas para conseguir que sea fuerte. Déjalo enfriar.
La mezcla: cuando esté listo el Oleo Saccharum, añade el zumo de los limones removiendo hasta que el azúcar se disuelva completamente. Remueve las pieles de limón y después retíralas. Añade el ron y enfría la mezcla en la nevera.
A la hora de servir: en un bol grande (y bonito) pon una buena cantidad de cubos de hielo o un bloque de hielo entero. Añade la mezcla de limón con ron y después el té. Adorna con rodajas de limón y ralla un poco de nuez moscada. Sirve en vasos de ponche (suelen ser tazas de cristal) preparadas ya con un hielo.
Ingredientes:
1 botella de vino tinto (preferiblemente con carga tánica ligera como Garnacha, Merlot, o Pinot Noir)
1 g de clavo entero
2 barritas de canela en rama bien trituradas
2 semillas de cardamomo bien trituradas
50 g de azúcar moreno
60 ml de brandy
Anís estrellado de adorno
La piel de una naranja
Preparación:
PARA 4 O 6 VASOS
TIEMPO DE PREPARACIÓN: 15 min +1 hora de reposo
Corta la piel de naranja en tiras largas evitando la parte blanca. Pon las tiras de naranja junto con las especias en una bolsa de tela de algodón para colar, como las de té o queso, y anúdala con una cuerda. En una cazuela grande, echa el vino y pon la bolsa a infusionar a fuego medio.
Añade el azúcar y remueve hasta que se disuelva. Calienta la mezcla hasta que empiece a humear pero sin dejar que llegue a hervir. En ese momento baja el fuego y déjalo calentar durante 30 minutos.
Pasado ese tiempo, pruébalo y rectifica de azúcar si es necesario. Retira del fuego y añade el brandy.
Sírvelo con un cucharón en vasos o tazas resistentes al calor y adorna con una o dos estrellas de anís.
Fuente: Guia Repsol
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