Comparte esta noticia con tus contactos!
Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINEl café vive una auténtica revolución. De la cesta de productos básicos, se ha trasladado a la selección «gourmet». Ya no se trata de conseguir un «chute» de cafeína, sino de disfrutar de los aromas y matices de esta bebida.
El mundo del café ha vivido tres revoluciones recientes: la primera se produjo con la introducción del envase al vacío, que facilitó la comercialización global; la segunda llegó de la mano de gigantes como Starbucks o Nespresso, que inculcaron un cierto nivel de exigencia en el consumidor; y la tercera es la que nos ocupa: un momento en el que los paladares se han afinado, hasta el punto de que la calidad ha dejado de medirse en función de países productores, para valorar zonas e incluso fincas. Vive una evolución similar a la producida en el mundo del vino, según explica Santiago Rigoni, propietario de Toma Café, una pequeña cafetería «independiente» situada en el barrio madrileño de Malasaña, que se ha hecho popular entre los apasionados de esta bebida por la excelencia de su café y las catas y talleres de barista que allí se imparten.
Curso de barista
El curso de introducción al barismo es el más completo de los que se ofrecen en este lugar. Consta de un total de 14 horas repartidas a lo largo de tres días, en los que los asistentes aprenderán a calibrar molinos, a distinguir entre tipos de café y perfiles de tueste, además de familiarizarse con las principales recetas, desde el capuchino a la infusión fría.
También existen talleres más sencillos encaminados a preparar un buen café en casa o impresionar a los amigos con las técnicas del «latte art».
Pero más allá de los cursos y catas, Rigoni explica que el éxito de su local radica en que la cafetería se ha alejado del modelo de distribución imperante en España, según el cual la empresa proveedora del café aporta la máquina a partir de cierto volumen de compra. Por el contrario, en Toma Café eligen cada grano en función de su calidad, gracias a la independencia que les da el haber comprado por su cuenta una buena máquina La Marzocco, «el Ferrari» del mundo de las cafeteras, que sólo se produce a mano, bajo pedido del cliente. No obstante, aunque Rigoni reconoce que la máquina es fundamental, este apasionado del café defiende la importancia del factor humano porque, siguiendo con el símil automovilístico, «Vettel podrá tener un cochazo pero, al final, el que maneja la máquina es el piloto».
http://www.finanzas.com/estilo/20140201/cursos-cata-cafe-barista-2595521.html
noticias
noticias
noticias-empresa
noticias-empresa
recetas
recetas
tendencias
noticias
noticias
En todo el sistema alimentario, la gente está tomando decisiones más...
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha entregado los Premios...
Del 15 al 18 de octubre Cullera será escenario de la III Bienal Mundial del...
Kokumi es la sensación de cuerpo, profundidad y persistencia que un alimento...
Cada 8 de octubre se celebra el Día Internacional del Pulpo, instituido por...
Con un mercado global valorado en más de 300 mil millones de dólares en 2026,...
El Día Mundial del Huevo fue establecido en 1996 por la International Egg...
En España cada vez somos más de café, y no solo por cantidad, También por...
Hay comidas de pobres que se han transformado en auténticos manjares, pero...
Macaronesian Gin, marca propia de Varma Spirits & Wines —la división de...
Del 2 al 4 de noviembre, Gastronomic Forum Barcelona reunirá en Fira de...
Hay temas que están en boca de todos, pero pocas veces se sientan juntos a la...